A los participantes en el Congreso del International Catholic–Jewish Liaison Committee (15 de mayo de 2019)
A los participantes en un Congreso del Comité Internacional de enlace Católico-Judío, 15 de mayo de 2019
Os saludo cordialmente y os doy las gracias por lo que hacéis: vuestra reunión es un poco la asamblea general de los que están comprometidos profesionalmente en el diálogo judío-católico. Por eso estoy agradecido al International Jewish Committee for Interreligious Consultations (IJCIC), a la Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo y a la Conferencia Episcopal Italiana por haber hecho posible esta 24ª edición de vuestra conferencia.
Desde la promulgación de Nostra aetate hasta hoy, el diálogo judío-católico ha dado buenos frutos. Compartimos una rica herencia espiritual, que puede y debe ser valorada cada vez más, creciendo en el redescubrimiento mutuo, en la fraternidad y en un compromiso común en favor de los demás. En este sentido, vuestra conferencia quiere ayudar a desarrollar convergencias y promover una cooperación más intensa. Es bueno que abordéis también cuestiones actuales, como la actitud hacia los refugiados y la búsqueda de formas de ayudarlos, la lucha contra la preocupante recrudescencia del antisemitismo, la reflexión sobre la persecución de los cristianos en diversas partes del mundo, la situación del diálogo judeo-católico en Italia e Israel y sus perspectivas a mayor escala.
Os aliento, porque el diálogo es la manera de conocerse mejor y trabajar juntos para crear un clima no solo de tolerancia, sino también de respeto entre las religiones. Nuestra fuerza es la fuerza mansa del encuentro, no la del extremismo que aflora hoy e en varias partes y que lleva solamente al choque. No hay nunca equivocación buscando el diálogo. De hecho, las Escrituras nos recuerdan que «el engaño está en el corazón de aquellos que traman el mal, la alegría, en cambio, es de aquellos que promueven la paz» (Pr 12,20). Rezo para que vuestro encuentro sea un encontraros en paz y por la paz. ¡Qué la bendición del Altísimo esté con vosotros, os dé la tenacidad de la mansedumbre y el coraje de la paciencia! ¡Shalom!
Fuente original
vatican.va